La limpieza superficial de perfiles y cristales se recomienda cada 2 a 3 meses, con mayor frecuencia en zonas de mucho polvo, tráfico o cercanía al mar. Los herrajes (bisagras, cerraduras, rodamientos) deben lubricarse al menos una vez al año para evitar que se endurezcan o corroan. Las juntas conviene revisarlas anualmente y tratarlas con glicerina o silicona para conservar su elasticidad y capacidad de sellado. En PVC hay que evitar productos abrasivos, acetona, amoníaco o cloro; en aluminio, los mismos cuidados aplican para no dañar el anodizado o lacado. Con este mantenimiento básico, ambos sistemas conservan su rendimiento térmico y acústico durante toda su vida útil.